jueves, 15 de noviembre de 2018

Ítaca (Francisca Aguirre)


¿Y quién alguna vez no estuvo en Ítaca?
¿Quién no conoce su áspero panorama,
el anillo de mar que la comprime,
la austera intimidad que nos impone,
el silencio de suma que nos traza?
Ítaca nos resume como un libro,
nos acompaña hacia nosotros mismos,
nos descubre el sonido de la espera.
Porque la espera suena:
mantiene el eco de voces que se han ido.
Ítaca nos denuncia el latido de la vida,
nos hace cómplices de la distancia,
ciegos vigías de una senda
que se va haciendo sin nosotros,
que no podremos olvidar porque
no existe olvido para la ignorancia.
Es doloroso despertar un día
y contemplar el mar que nos abraza,
que nos unge de sal y nos bautiza como nuevos hijos.
Recordamos los días del vino compartido,
las palabras, no el eco;
las manos, no el diluido gesto.
Veo el mar que me cerca,
el vago azul por el que te has perdido,
compruebo el horizonte con avidez extenuada,
dejo a los ojos un momento
cumplir su hermoso oficio;
luego, vuelvo la espalda
y encamino mis pasos hacia Ítaca.


"Ítaca" (1972)

jueves, 8 de noviembre de 2018

Balada de tus manos (Antonio Porpetta)

En tus manos la luz es como espuma
de un mar que nunca fuera,
de un mar que ríe y llora en mi mirada
sus galernas dormidas,
sus playas donde nadie
buscará caracolas,
                 donde nadie.
En tus manos la espiga se levanta
ofreciendo su grito a las campanas,
y florece la rubia madreselva,
y hay un sueño de tiernos tomillares
que se enreda en tus dedos.
                                             En tus manos
me ha renacido un mundo
de olvidados cipreses,
un universo ciego que me llama
con su voz de sirena engañadora,
que me conduce a todo y me descubre.
En tus manos me acuno como un niño
que espera una mañana
de juegos imposibles,
de lejanos prodigios escondidos
entre las nubes blancas.
                                     En tus manos
hay un aroma lento de caminos,
una lluvia de vidrio que me inunda
como una larga muerte,
como un vuelo de pájaros oscuros             
en un viento callado.
                              En tus manos
hay una casa grande
sin puertas ni ventanas: sus paredes
escuchan mi cansancio y me rescatan
de esa noche que espera sordamente
disfrazada de estrellas.
                                En tus manos
me oculto y me reencuentro
como quise ser siempre:
Un pequeño silencio
                                 en el cauce de un río,
un diminuto fuego,
                               remansado en tus manos.

"Ardieron ya los sándalos" (1982)

jueves, 1 de noviembre de 2018

Lluvia para disidentes (Nicolás Corraliza)

Ayer, acabó el verano

y hoy nos despertamos en noviembre.

La lluvia nos caló en lo mas hondo

de este exilio que llega a su fin.

Huimos de la ciudad

y de su negrura,

pero en el fondo,

todas las ciudades son la misma.

Cavafis tenía razón.

No hay mas patria

que el amor que podamos dar.

Ahora, con la lección aprendida

emprenderemos el camino de regreso.

Nos guiaremos por el sol

y agarrados de las manos,

recorreremos juntos el nuevo trayecto.

Con la lluvia para disidentes

llegará el nuevo maná.



Primer premio del certamen literario “Las flores” de Móstoles (Madrid) en 2002, Incluido en el nº ocho de la revista “Absenta Poetas” de Santander 2011.

jueves, 25 de octubre de 2018

Queda la vida (Javier Lorenzo Candel)

                                  Al poeta Antonio Rodríguez

Nunca, desde las cimas altas
que he visitado, he sido ni seré
más alto y más esbelto que el resto de los hombres.
Ni desde los abismos donde llegué
he sido el extravío que me ha hecho diferente.
Y nunca ante el dolor he sentido dolor
muy distinto, ni amor tan desigual
que nadie sea capaz de comprenderlos.
Por eso cuando escribo
escribo de la culpa, de la piedad,
la calma prolongada del que observa,
también de libertad, de entendimiento,
de pasión y renuncia,
con las mismas palabras, no otras diferentes,
de los hombres.
Es el lenguaje, armónico y vital,
la forma más precisa de comunicación
que nos iguala. Allí donde lo somos
queda la libertad, queda vida.

Manual para resistentes (2014)

jueves, 18 de octubre de 2018

Hay un hombre en la orilla (Basilio Sánchez)

La luz se va ensanchando
sobre una oscuridad disminuida.
Ahora el aire celebra la amplitud de las salas,
la altura de los techos,
la piedad silenciosa de las lámparas.
El mar, desprevenido,
deja escapar las aves que se ocultan
en un pliegue de luz.
Para guardar el sueño,
para sentir un poco de esa vida
que no está en la mirada, sino en sus intersticios,
mi mano sobre el agua deja un rastro
que sólo es accesible al pensamiento.
Hay un hombre en la orilla
susurrando palabras
que no alcanzan apenas el borde de sus labios.
Hay un hombre en la playa humanizado
por su fragilidad, por las mareas.
“Entre una sombra y otra – II” – 2006
“Los bosques de la mirada” – Poesía reunida (1984-2009)

jueves, 11 de octubre de 2018

De la serenidad de las cosas (César Antonio Molina)

Cuando nace el sol y es claro, templado, sin nube alguna. Cuando la luna naciente muestra su luz alrededor y sus círculos son blancos, amarillos y dorados. Cuando las estrellas están quietas y muy resplandecientes y se ven correr, de una parte a otra, exhalaciones. Cuando el Arco Iris surge de entre la lluvia y al salir el solo al ponerse relámpagos sin truenos. Cuando al alba hace frío y el rocío se posa y el humo asciende por encima de las aguas detenidas y los prados. Cuando después de alguna borrasca se aparece en la vela un tenue resplandor y un soplo. Cuando los halcones están sosegados en las riberas. Cuando las grullas vuelan en lo alto y callan sin graznar. Cuando los milanos juegan los unos con los otros. Cuando los palomos planean muchas veces de una a otra parte y cantan. Cuando los cuervos abren la boca mirando al sol. Cuando los peces de los ríos y del mar saltan. Y cuando la televisión se ha terminado y todas las luces de los patios se apagan y cae la noche sobre el jardín que se cavó a la sombra y vuelven las más espesas tinieblas y mi pensamiento aún no está conmigo, sino que se demora combatiendo en ultramar con aquella felina dependienta en la batalla de las esmeraldas.

"El rumor del tiempo" (2006)

jueves, 4 de octubre de 2018

Me sale a devolver (Emilio Martín Vargas)

La alianza grabada en fecha firme
que llevaron durante cuarenta años
sus abuelos en el corazón izquierdo
y después sus padres otros veinte
y ahora nadie. La gente esconde el oro en la mesita de noche.

O un piso en propiedad donde dormir en calma
cuando el oro nada valga, donde esconderse
del desahucio del amor y de los días agraces.

Quizá un coche coreano con el que recorrer islas
hundidas de madrugada, con los ojos aún llenos de luna
y el sol como corona de un imperio de ancianos y turistas.

La mayoría de la gente tiene algo: un trabajo
un seguro de vida, un Iphone
con más de cien contactos en la agenda.
Yo no tengo nada
más que una mujer
un hijo
esta noche
este poema
y una sombra que me nombra
en un paraíso fiscal de mi mismo.

"Lloráis porque sois jovenes" (2016)