jueves, 4 de febrero de 2016

"Mapas que mienten" ( Grego Dávila )

              “Me gustan los mapas porque mienten”.
                              Wislawa Szymborska

Consiento la mentira de mis mapas,
me los creo a pie juntillas
como un niño las batallas de su abuelo.
Invento mis mapas de la nada
cual dios creador de mundos.
Trazo bocetos, planos y croquis
de ideas, emociones y afectos
para la puesta en escena
de este personajillo de teatro.
Y mientras tanto...
mis territorios despoblados,
mis ínsulas sin descubrir,
mis montes sin escalar,
sin navegar mis mares,
mi tierra a la vista de nadie,
mi ejército cautivo y desalmado
deambula por eriales solitarios
como un vagabundo de mi mismo.

Grego Dávila 2016

jueves, 28 de enero de 2016

Gente (Hamlet Lima Quintana)

Hay gente que con solo decir una palabra 
enciende la ilusión y los rosales; 
que con solo sonreír entre los ojos, 
nos invita a viajar por otros mundos 
y permite florecer todas las magias. 

Hay gente que con solo dar la mano, 
rompe la soledad, pone la mesa, 
sirve el puchero, coloca las guirnaldas; 
que con solo empuñar una guitarra 
te regala una sinfonía de entrecasa. 

Hay gente que con solo abrir la boca, 
llega hasta los límites del alma, 
alimenta una flor, inventa sueños, 
hace cantar el vino en las tinajas. 
Y se queda después como si nada. 

Y uno se va de novio con la vida, 
desterrando una muerte solitaria, 
pues sabe que a la vuelta de la esquina, 
hay gente que es así, tan necesaria. 

 "La breve palabra" (1998) 

jueves, 21 de enero de 2016

En el fondo forestal del día (Vicente Gerbasi)

El acto simple de la araña que teje una estrella
en la penumbra,
el paso elástico del gato hacia la mariposa,
la mano que resbala por la espalda tibia del caballo,
el olor sideral de la flor del café,
el sabor azul de la vainilla,
me detienen en el fondo del día.

Hay un resplandor cóncavo de helechos,
una resonancia de insectos,
una presencia cambiante del agua en los rincones pétreos.

Reconozco aquí mi edad hecha de sonidos silvestres,
de lumbre de orquídea,
de cálido espacio forestal,
donde el pájaro carpintero hace sonar el tiempo.
Aquí el atardecer inventa una roja pedrería,
una constelación de luciérnagas,
una caída de hojas lúcidas hacia los sentidos,
hacia el fondo del día,
donde se encantan mis huesos agrestes.


Los espacios cálidos (1952)

jueves, 14 de enero de 2016

Hay un reguero dulce y encendido...(Vicente Gaos)

Hay un reguero dulce y encendido
de sol sobre los álamos dorados.
Y, a lo lejos, los montes ya nevados
encalman el paisaje atardecido.


Si ahora tuviera el corazón dormido,
los ríos de la sangre no encrespados,
y ojos para mirar enamorados
los chopos dónde aún tiembla el sol huido...


Si ahora como esa luna ser pudiera
que boga virginal, tan lentamente,
tan alma pura en el azul... Si fuera


un álamo, una luna, un dios luciente...
Más sólo soy un hombre en la ladera,
un hombre sólo, apasionadamente.


Profecía del recuerdo (1956)

jueves, 7 de enero de 2016

Nada (Julia de Burgos)

Como la vida es nada en tu filosofía, 
brindemos por el cierto no ser de nuestros cuerpos. 

Brindemos por la nada de tus sensuales labios 
que son ceros sensuales en tus azules besos; 
como todo azul, quimérica mentira 
de los blandos océanos y de los blancos cielos. 

Brindemos por la nada del material reclamo 
que se hunde y se levanta en tu carnal deseo; 
como todo lo carne, relámpago, chispazo, 
en la verdad mentira sin fin del Universo. 
Brindemos por la nada, bien nada de tu alma, 
que corre su mentira en un potro sin freno; 
como todo lo nada, buen nada, ni siquiera 
se asoma de repente en un breve destello. 

Brindemos por nosotros, por ellos, por ninguno; 
por esta siempre nada de nuestros nunca cuerpos; 
por todos, por los menos; por tantos y tan nada; 
por esas sombras huecas de vivos que son muertos. 

Si del no ser venimos y hacia el no ser marchamos, 
nada entre nada y nada, cero entre cero y cero, 
y si entre nada y nada no puede existir nada, 
brindemos por el bello no ser de nuestros cuerpos.


Poema en veinte surcos (1938)

jueves, 31 de diciembre de 2015

Respuesta a un poeta (Benjamín Prado)

Vacía las palabras,
haz que callen,
límpialas de ellas mismas para contar tu historia.
Lo que buscas existe dentro de lo que encuentras,
como oro está en sombrío
arco está en corazón.
Cuida que lo que dices no sea como el vaho
del que empaña un cristal
para escribir su nombre sobre un mundo vacío.
Procura que el silencio se lea en tus poemas,
pero jamás olvides
saber qué está del lado de la llave,
qué está del lado de la cerradura.
Cava el pozo de lo que nadie ha dicho
y persigue el rumor de las cosas sin nombre.
Pero recuerda siempre esta verdad:
las tormentas de arena
sólo son el desierto que avanza hacia el desierto.
Vacía las palabras,
qué más puedo decirte.
No desprecies la luz ni desprecies lo oscuro.
Vacía las palabras como quien drena un lago.
Iceberg, 2002.

jueves, 24 de diciembre de 2015

El día se ha ido (Ángel González)

Ahora andará por otras tierras, 
llevando lejos luces y esperanzas, 
aventando bandadas de pájaros remotos, 
y rumores, y voces, y campanas, 
-ruidoso perro que menea la cola 
y ladra ante las puertas entornadas.

(Entretanto, la noche, como un gato 
sigiloso, entró por la ventana, 
vio unos restos de luz pálida y fría, y
se bebió la última taza.)

Sí; 
definitivamente el día se ha ido. 
Mucho no se llevó (no trajo nada); 
sólo un poco de tiempo entre los dientes, 
un menguado rebaño de luces fatigadas. 
Tampoco lo lloréis.  Puntual e inquieto, 
sin duda alguna, volverá mañana. 
Ahuyentará a ese gato negro. 
Ladrará hasta sacarme de la cama.

Pero no será igual. Será otro día.
Será otro perro de la misma raza.

Prosemas o menos (1985)