He aquí que, tras la noche,
llegas, día.
Golpea hoy con tu gran aldaba de luz mi pecho,
entra con todo tu espacio azul en mi corazón ensombrecido.
Que levanten el vuelo los pájaros dormidos en mi alma,
que llenen con su alegre griterío la mañana del mundo,
de mi mundo cerrado
los domingos y fiestas de guardar
secretos indecibles.
Hágase hoy en mí tu transparencia,
sea yo en tu claridad.
Y todo vuelva a ser igual que entonces,
cuando tu llegada
no era el final del sueño,
sino su deslumbrante epifanía.
Otoño y otras luces (2001)
Blog dedicado a la poesía que desnuda el alma humana fijando la mirada en el mundo. Como Rafael Alberti nos dice: "No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado. Su canto asciende a más profundo cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres."
jueves, 12 de mayo de 2016
jueves, 5 de mayo de 2016
La levedad del pájaro (Laura Casielles)
Aprender la levedad del pájaro.
Sacar los pies del nido y encontrar
que fuera el mundo es limpio
y el cielo es amplio
y no nos queda nada
por lo que valga la pena no amar.
Aprender
la levedad del pájaro. Respirar.
Sentir cómo pasa el aire
por todas las esquinas del cuerpo,
lo más parecido a volar
que puede hacer una mujer
como yo,
con el corazón
pegado a tierra.
Desafiar
la gravedad
como el que desafía
una norma, aprender
la levedad del pájaro.
Olvidar que las cosas pesan
y echarlas al aire,
quedarse quieto y ver
cómo
les nacen
alas.
Lo más parecido a volar
que puedo hacer,
yo que tengo
los pies
de plomo.
Aprender
la levedad
del pájaro.
Los idiomas comunes (2010)
Sacar los pies del nido y encontrar
que fuera el mundo es limpio
y el cielo es amplio
y no nos queda nada
por lo que valga la pena no amar.
Aprender
la levedad del pájaro. Respirar.
Sentir cómo pasa el aire
por todas las esquinas del cuerpo,
lo más parecido a volar
que puede hacer una mujer
como yo,
con el corazón
pegado a tierra.
Desafiar
la gravedad
como el que desafía
una norma, aprender
la levedad del pájaro.
Olvidar que las cosas pesan
y echarlas al aire,
quedarse quieto y ver
cómo
les nacen
alas.
Lo más parecido a volar
que puedo hacer,
yo que tengo
los pies
de plomo.
Aprender
la levedad
del pájaro.
Los idiomas comunes (2010)
jueves, 28 de abril de 2016
El grillo (Cesar Simon)
Ese canto del grillo,
por las veredas, lomas,
monótono, profundo,
que te hará meditar inútilmente,
como sólo es posible meditar,
absorto, vago, irresoluto;
que no es canto de muerte ni de vida,
que es como si de pronto nos vinieran
nuestros pasos de niños,
cuando por entre olivos regresábamos
a casa. Aunque no sólo.
Que es la constancia firme, irremediable,
de la noche, del tiempo, de los trenes,
mientras nosotros, cada uno,
evidencia su bulto en el contorno
de este extraño vacío, de esta enorme tristeza.
Ese canto del grillo,
esta verdad, de estar aquí, de ser
una conciencia justa de lo que es
imposible… Y más no.
por las veredas, lomas,
monótono, profundo,
que te hará meditar inútilmente,
como sólo es posible meditar,
absorto, vago, irresoluto;
que no es canto de muerte ni de vida,
que es como si de pronto nos vinieran
nuestros pasos de niños,
cuando por entre olivos regresábamos
a casa. Aunque no sólo.
Que es la constancia firme, irremediable,
de la noche, del tiempo, de los trenes,
mientras nosotros, cada uno,
evidencia su bulto en el contorno
de este extraño vacío, de esta enorme tristeza.
Ese canto del grillo,
esta verdad, de estar aquí, de ser
una conciencia justa de lo que es
imposible… Y más no.
Erosión (1968-1970)
jueves, 21 de abril de 2016
En el camino (Jorge Spíndola)
la pampa
animal extenso apuñalado
la ruta es un cuchillo
lamiendo los bordes de la luz
el aire azota matas, todo vuela para atrás
todo es pasado, todo está por suceder
el automóvil y su sombra van flotando
sobre un paisaje amarillo
hasta el fondo de la piel
un tendal de postes infinitos
sostiene cuadros con campos de van gogh
sensuales las curvas
aves sensuales flotando por allá
todo es pasado, todo está por suceder
Calles laterales, 2002
animal extenso apuñalado
la ruta es un cuchillo
lamiendo los bordes de la luz
el aire azota matas, todo vuela para atrás
todo es pasado, todo está por suceder
el automóvil y su sombra van flotando
sobre un paisaje amarillo
hasta el fondo de la piel
un tendal de postes infinitos
sostiene cuadros con campos de van gogh
sensuales las curvas
aves sensuales flotando por allá
todo es pasado, todo está por suceder
Calles laterales, 2002
jueves, 14 de abril de 2016
De visita (Jon Juaristi)
Cuando llegue la hora, no hagas ruido.
La casa bulliciosa
olvidará tu paso al poco de irte
como se olvida un sueño desabrido.
No te valdrá el amor ni la paciente
entrega a su cuidado.
Márchate silenciosa,
suavemente.
Entre sus moradores, alguien crece
para quien defendiste la techumbre,
los muros y los altos ventanales
donde la luz cernida comparece
cada nueva mañana.
Es la costumbre:
Permanecer no entraba en el contrato
y es preciso partir
(de todos modos,
no pensabas quedarte mucho rato).
La casa bulliciosa
olvidará tu paso al poco de irte
como se olvida un sueño desabrido.
No te valdrá el amor ni la paciente
entrega a su cuidado.
Márchate silenciosa,
suavemente.
Entre sus moradores, alguien crece
para quien defendiste la techumbre,
los muros y los altos ventanales
donde la luz cernida comparece
cada nueva mañana.
Es la costumbre:
Permanecer no entraba en el contrato
y es preciso partir
(de todos modos,
no pensabas quedarte mucho rato).
"Diario de un poeta recién cansado" 1985
jueves, 7 de abril de 2016
Clavo en la pared (Ricardo Bellveser)
Todo acto humano tiene un propósito.
El tiempo se encarga de ocultarlo.
Hasta el más olvidado clavo
en la pared, isla de acero
en el desierto de cemento,
tuvo sentido.
Quizá de él colgó un retrato,
una medalla, un título,
un testimonio del ayer.
Se puso allí para cumplir
una misión hija del cálculo.
Hoy, en las cenizas del nido
es un objeto solitario,
que parece un insecto detenido
e inútil al que nadie atiende.
Su absurda soledad desvela
lo que hay de vano en nuestros actos.
La ausencia del calor humano
engendra hostil entre las cosas
un confuso caos sin albedrío.
Lo inexplicado muere de olvido.
Las cenizas del nido (2009)
jueves, 31 de marzo de 2016
La llama (Antonio Colinas)
Hoy comienzo a escribir como quien llora.
No de rabia, o dolor, o pasión.
Comienzo a escribir como quien llora
de plenitud saciado,
como quien lleva un mar dentro del pecho,
como si el ojo contuviera toda
esa inmensa colmena que es el firmamento
en su breve pupila.
No de rabia, o dolor, o pasión.
Comienzo a escribir como quien llora
de plenitud saciado,
como quien lleva un mar dentro del pecho,
como si el ojo contuviera toda
esa inmensa colmena que es el firmamento
en su breve pupila.
Me enciendo por pasadas plenitudes
y por estas presentes enmudezco.
Lloro por tener cerca una mujer,
por el agua de un monte
que suena entre cipreses en un lugar de Grecia;
lloro porque en los ojos de mi perro
hallo la humanidad, por la arrebatadora
música que quizá no merecemos,
por dormir tantas noches en sosiego profundo
bajo el icono y en su luz de oro,
y por la mansedumbre de la vela,
que sólo es eso, llama.
y por estas presentes enmudezco.
Lloro por tener cerca una mujer,
por el agua de un monte
que suena entre cipreses en un lugar de Grecia;
lloro porque en los ojos de mi perro
hallo la humanidad, por la arrebatadora
música que quizá no merecemos,
por dormir tantas noches en sosiego profundo
bajo el icono y en su luz de oro,
y por la mansedumbre de la vela,
que sólo es eso, llama.
Comienzo a escribir y también la escritura
llora, porque respira y quema, porque pasa.
Qué gran gozo sentirme
yo mismo esa palabra que va ardiendo.
(Porque yo también ardo y también paso.)
llora, porque respira y quema, porque pasa.
Qué gran gozo sentirme
yo mismo esa palabra que va ardiendo.
(Porque yo también ardo y también paso.)
Contemplo una llama muy quieta en la penumbra
de suaves jardines,
a la orilla de un mar calmo y antiguo,
y me voy encendiendo con la dicha
de saber que no existe otra verdad
que no sea esa llama, es decir,
la del amor que es don y que es condena.
de suaves jardines,
a la orilla de un mar calmo y antiguo,
y me voy encendiendo con la dicha
de saber que no existe otra verdad
que no sea esa llama, es decir,
la del amor que es don y que es condena.
Son llamas las palabras y son llamas los ojos,
que lloran sin llorar por el ser que yo fui
(aquel fuego cansado que temblaba
junto a otros jardines de otro mar)
y por el ser que ahora está mirando
fijamente una llama,
y que es, en soledad, la llama más gozosa.
que lloran sin llorar por el ser que yo fui
(aquel fuego cansado que temblaba
junto a otros jardines de otro mar)
y por el ser que ahora está mirando
fijamente una llama,
y que es, en soledad, la llama más gozosa.
Libro de la mansedumbre (1997)
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