jueves, 26 de febrero de 2015

El viento y el alma (Luis Cernuda)

Con tal vehemencia el viento
viene del mar, que sus sones
elementales contagian
el silencio de la noche.

Solo en tu cama le escuchas
insistente en los cristales
tocar, llorando y llamando
como perdido sin nadie.

Mas no es él quien en desvelo
te tiene, sino otra fuerza
de que tu cuerpo es hoy cárcel,
fue viento libre, y recuerda.

Vivir sin estar viviendo (1944-1949)  

jueves, 19 de febrero de 2015

Quiero...Sueño (León Felipe)

No me contéis más cuentos,
que vengo de muy lejos
y sé todos los cuentos.
No me contéis más cuentos.
Contad
y recontadme este sueño.
Romped,
rompedme los espejos.
Deshacedme los estanques,
los lazos,
los anillos,
los cercos,
las redes,
las trampas
y todos los caminos paralelos.
Que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me arrullen con cuentos,
Que no quiero,
Que no quiero,
Que no quiero,
Que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me entierren con cuentos,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero verme clavado en el tiempo,
que no quiero verme en el agua,
que no quiero verme en la tierra tampoco,
que no quiero, a su ovillo, como un hilo de barba sujeto.
Quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento...
quiero... ¡quiero!... sueño... ¡sueño!
Soy gusano que sueña... y sueño
verme un día volando en el viento.
 
De “Parábola y Poesía” (1944)



jueves, 12 de febrero de 2015

Glíptica en mi piel (Alejandro Ramos Ayala)

Me encuentro con mis estúpidas fonemas suplicantes
en un aquelarre de palabras vanas
y oraciones incoloras, insípidas;
dirigidas a un ser ciego, sordo y mudo.
Elevando al cielo y al infierno mis plegarias,
tratando de hacerte volver a la vida,
de entre la ceniza de unos poemas incinerados,
papeles despedazados a la mitad de la furia;
esperanzado de verte una vez más
entre las oscuras grafemas de tu inmortalidad.

10-10-2014

jueves, 5 de febrero de 2015

Lava tus palabras...(Antonio Trujillo)

Lava tus palabras
habla con ellas

déjalas
en el aire

y olvida el brillo
de andar en su luz

son cuerpo
del misterio

huyen y presienten

cuando el hombre
desea su lugar

lava tus palabras

siempre el agua
es más profunda

que nosotros


Parte del Aire. Antología Poética 2008.

jueves, 29 de enero de 2015

No hay pura luz (Pablo Neruda)

No hay pura luz 
ni sombra en los recuerdos: 
éstos se hicieron cárdena ceniza 
o pavimento sucio 
de calle atravesada por los pies de las gentes 
que sin cesar salía y entraba en el mercado.

Y hay otros: los recuerdos buscando aún qué morder 
como dientes de fiera no saciada. 
Buscan, roen el hueso último devoran 
este largo silencio de lo que quedó atrás.

Y todo quedó atrás, noche y aurora, 
el día suspendido como un puente entre sombras, 
las ciudades, los puertos del amor y el rencor, 
como si al almacén la guerra hubiera entrado 
llevándose una a una todas las mercancías 
hasta que a los vacíos anaqueles
llegue el viento a través de las puertas deshechas 
y haga bailar los ojos del olvido.

Por eso a fuego lento surge la luz del día,
el amor, el aroma de una niebla lejana
y calle a calle vuelve la ciudad sin banderas
a palpitar tal vez y a vivir en el humo.

Horas de ayer cruzadas por el hilo 
de una vida como por una aguja sangrienta 
entre las decisiones sin cesar derribadas, 
el infinito golpe del mar y de la duda 
y la palpitación del cielo y sus jazmines.

Quién soy Aquél? Aquel que no sabía 
sonreír, y de puro enlutado moría? 
Aquel que el cascabel y el clavel de la fiesta 
sostuvo derrocando la cátedra del frío?

Es tarde, tarde. Y sigo. Sigo con un ejemplo 
tras otro, sin saber cuál es la moraleja, 
porque de tantas vidas que tuve estoy ausente 
y soy, a la vez soy aquel hombre que fui.

Tal vez es éste el fin, la verdad misteriosa.

La vida, la continua sucesión de un vacío 
que de día y de sombra llenaban esta copa 
y el fulgor fue enterrado como un antiguo príncipe 
en su propia mortaja de mineral enfermo, 
hasta que tan tardíos ya somos, que no somos:
ser y no ser resultan ser la vida.

De lo que fui no tengo sino estas marcas crueles, 
porque aquellos dolores confirman mi existencia.


Memorial de Isla Negra (1964)