Alguna noche -las fogatas eran Te abrías a una vida El tiempo se agrandaba en los rincones, Después, todo más claro: Nueva vida a las cosas, el alba aparecía, |
Blog dedicado a la poesía que desnuda el alma humana fijando la mirada en el mundo. Como Rafael Alberti nos dice: "No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado. Su canto asciende a más profundo cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres."
viernes, 25 de junio de 2021
Alguna noche (José Agustín Goytisolo)
jueves, 17 de junio de 2021
Queríamos vivir (Xosé Bolado)
A la lluz escasa de los vencíos
semabes grana de cosmos en marzu.
Yo conocía
de marzu la infinitú del agua,
la fidelidá del aire a los barcos
de travesía, la blancura violeta
del Aramo... Tu, sabíes de la muerte,
el so roce de pluma.
Los dos
queríamos vivir.
"Conxura contra la decadencia" (2002)
A la luz escasa de los vencidos
sembrabas semilla de cosmos en marzo.
Yo conocía
de marzo la infinitud del agua,
la fidelidad del aire a los barcos
de travesía, la blancura violeta
del Aramo... Tú, sabías de la muerte,
su roce de pluma.
Los dos
queríamos vivir.
"Conjura contra la decadencia" (2002)
jueves, 10 de junio de 2021
Meditatio (Ramón Andrés)
Amar, tener la muerte en que morir,
no angostarse, pensar goces de anchura,
necesitar a todos los maestros.
Salvar la rienda tensa de relincho,
ser el plural de lo que fue unidad,
buscar consejo pero errar sin guía.
No acatar, no temer apagamientos
del azar, de la idea, y recordar:
lo que te pertenece te destruye.
Y saber que no hay hombres inocentes,
caer a solas en la siembra estéril,
y de la imperfección hacer sosiego.
"Poesía reunida, aforismos." (2016)
jueves, 3 de junio de 2021
Mientras haya preguntas (Pilar Blanco)
MIENTRAS haya preguntas
tendré contradicción con que nutrir mis venas,
tendré ese dolor áspero que brota de la esencia,
que provoca el fulgor con que lo cotidiano
se transfigura a veces en eterno.
Del vigor de la duda
dependemos. En ello arraiga el alma su firmeza.
"A flor de agua" (2000)
jueves, 27 de mayo de 2021
Entre irse y quedarse (Octavio Paz)
Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.
La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.
Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.
Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.
Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.
La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.
En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.
Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa.
"Árbol adentro" (1976-1988)
jueves, 20 de mayo de 2021
Cuando la idea del yo se aleja (Alberto Girri)
De lo que va adelante
y de lo que sigue atrás,
de lo que dura y de lo que cae,
me deshago,
abandonado quedo
del fuerte soplo,
del suave viento,
y quieto, las espaldas
vueltas las manos hacia arriba,
apoyo en el suelo,
corazón
abjurando de armas, faltas,
de oraciones donde borrar las faltas,
blando organismo, entidad
que ignora cómo decir: “Yo soy”
y en la enfermedad y la muerte,
vejez y nacimiento,
ya no encontrarán lugar,
como no lo encontraría el tigre
para meter su garra,
el rinoceronte el cuerno,
la espada su filo.
Antes hacía, ahora comprendo.
"Obra poética IV" (1984)
jueves, 13 de mayo de 2021
Versículo de Génesis (José Manuel Caballero Bonald)
Por las ventanas, por los ojos
de cerraduras y raíces,
por orificios y rendijas
y por debajo de las puertas,
entra la noche.
Entra la noche como un trueno
por las rompientes de la vida,
recorre salas de hospitales,
habitaciones de prostíbulos,
templos, alcobas, celdas, chozos,
y en los rincones de la boca
entra también la noche.
Entra la noche como un bulto
de mar vacío y de caverna,
se va esparciendo por los bordes
del alcohol y del insomnio,
lame las manos del enfermo
y el corazón de los cautivos,
y en la blancura de las páginas
entra también la noche.
Entra la noche como un vértigo
por la ciudad desprevenida,
rasga las sábanas más tristes,
repta detrás de los cobardes,
ciega la cal y los cuchillos
y en el fragor de las palabras
entra también la noche.
Entra la noche como un grito
entre el silencio de los muros,
propaga espantos y vigilias,
late en lo hondo de las piedras,
abre sus últimos boquetes
entre los cuerpos que se aman,
y en el papel emborronado
entra también la noche.
«Las adivinaciones» (1952)
Recogido en «Antología Personal» (2003)