Vivir así: sin angustiosos sueños,
con los deseos justos y contados,
sin prisa por llegar a ningún sitio,
sin esperar de nada demasiado...,
tal vez no sea vivir. Pero es mi vida
(o, al menos, lo que de ella va quedando).
Blog dedicado a la poesía que desnuda el alma humana fijando la mirada en el mundo. Como Rafael Alberti nos dice: "No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado. Su canto asciende a más profundo cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres."
Vivir así: sin angustiosos sueños,
con los deseos justos y contados,
sin prisa por llegar a ningún sitio,
sin esperar de nada demasiado...,
tal vez no sea vivir. Pero es mi vida
(o, al menos, lo que de ella va quedando).
Señor, salva este momento.
Nada tiene de prodigo o milagro
como no sea una sospecha
de inmortalidad, un aliento
de salvación. Se parece
a tantos otros momentos…
Pero está aquí entre nosotros
y crece como una luz amarilla
de sol y de encendidos limones
y sabe a mar, a manos amadas,
huele a una calle de París
donde fuimos felices. Sálvalo
en la memoria o rescátalo
para la luz que declina
sobre esta página,
aunque apenas la toque.
"El desprendimiento" Antología poética (1972-2020)
Sigue la senda de las piedras musgosas,
la que conduce a la gran roca,
a la raíz del ara,
a la raíz eterna
del tiempo.
Mira la nieve humilde de la cima
tutelar,
donde se cierra el círculo
que se abriera en tu infancia,
donde se abre la noche del ser
en la luz que es más luz,
donde ya no hay preguntas
ni respuestas.
En esa nieve posa tus dos ojos,
Luego, pósalos en el ara
y respira profundo.
Posa también tus manos:
que se aquieten tus manos como palomas,
que echen raíces
en el silencio helado de la piedra.
Verás en ella señales muy leves,
signos dictados por el firmamento,
los símbolos de un tiempo infinito
que va huyendo de ti,
mas que a la vez está en tu interior:
revelación del alma que no muere.
No podrás ir más allá.
No debes ir más allá.
"Canciones para una música silente" (2014)
Tirgu Jiu
Nos sentamos a la mesa del silencio,
al aire de los chopos y los arces
del parque interminable de hojas muertas.
Implacable y amoroso
callaba el caudal inmóvil de blancos cantos.
La piedra ingrávida,
paréntesis al tiempo
y altar
de la profunda soledad del alma humana.
El blanco lecho vacío de las venas
era blanco como aquel blanco cauce
donde el río no corre.
Nos sentamos
y allí nos quedamos para siempre,
en la mesa del silencio.
Allí,
donde tiempo más tiempo más tiempo
no es nunca igual a tiempo.
"Acecho al alba" Antología (1999)
Anticuado, interrogo a las estrellas,
su desnudo, inapelable misterio,
mientras miro las llamas en la playa,
en esta noche cuando empieza el verano.
Lector de Drieu o Pavese, sé también
lo sencillo que puede ser acabar con la historia,
no preguntar ya nada, olvidar para siempre
esta apariencia de tarjeta postal.
Frente a mí, imperturbables, desveladas,
pasan, en silencio, vida y muerte,
evitando, con un rictus cansado,
este fantasma insomne, este papel en blanco,
esta hoguera apagada que perdura.
«A través del tiempo» (1968)
En la inocencia de este mar azul
que bate en silencio las piedras
del alma
se talla el sentido de la vida.
Hace falta tiempo
para que se reduzcan las aristas
al suave tacto
que la mano reconoce.
Pulimentado el dolor,
abatido el orgullo
por sus propias tempestades,
en el choque duro se aprende
la proximidad, la igualdad absoluta
de la diferencia.
"Límites" (2008)